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Correspondencia recibida acerca de De espejos, poemas y suicidios
* de Marco Denevi
Tengo una razón para envidiarlo y una razón para aborrecer su poesía. Entre mis varias vocaciones frustradas está la de arquitecto. En Vicenza, en la ciudad arquitectónica por antonomasia, en la ciudad de Palladio, lloré. Usted es arquitecto. Lo envidio. Por sus poemas se multiplican los espejos y se deslizan los gatos, unos y otros detestados por mí. Y sin embargo su poesía me ha gustado mucho. ¿Puede entender estas contradicciones? Gracias por la felicidad de sentirme contradictorio (y no coherente como un ideólogo político). Marco Denevi
* de Ester de Izaguirre
Leí con verdadero placer "De espejos, poemas y suicidios". Versos de una dolorosa síntesis que cava en profundidad: un poema / permanece en sus cenizas. Y sin llegar a ser herméticos hay en ellos una penumbra que va más allá de la metáfora ("Deseos de mañana") Es inexpresable lo que se siente cuando encontramos en un poema ajeno lo que nosotros hemos intuido. Me sucedió con "Paisajes", "Casa materna", "ojo por ojo", "Los fines y los medios", "Insomnio", "Amanecer" y "Esperanza". Lo felicito con sincero entusiasmo y saludo a un verdadero poeta. Ester de Izaguirre
* de Syria Poletti
Sus poemas me han cautivado por la lectura profunda que permiten una vez que uno cala en ellos. Sí, una vez más, la condición de poeta -en el mundo de hoy- presenta sus dolorosas facetas. Facetas también luminosas. Syria Poletti
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